¡Quiero conocerte, desconocido!

violetasUna vez más, anclado en el presente y lanzando mis miradas al futuro, vuelvo, en soledad, a elevar mis manos hacia Ti, a quien me acojo, a quien  solemnemente he dedicado altares en el corazón, en lo más hondo de él, para que en todo tiempo tu voz vuelva a llamarme.

Sobre ellos arde, profundamente inscrita, esta palabra: “Al Dios Desconocido”.

Soy tuyo, aunque el mal, hasta este momento haya venido atenazando mi espíritu.

Soy tuyo y los lazos percibo que en lucha tiran de mí hacia arriba, y, aunque quisiera huir, me fuerzan a servirte.

¡Quiero conocerte, desconocido! que tocas en lo profundo de mi alma, que cual tormenta recorres mi vida, inconcebible, Tú afín a mí.

Quiero conocerte y siempre servirte.

Friedrich Nietzsche

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