Cómo leer una carta de amor

Esta joven acaba de recibir su primera carta de amor. Debe de haberla leído tres o cuatro veces, pero apenas ha comenzado. Para leerla con toda la precisión que ella quiere, se requieren varios diccionarios y una buena cantidad de trabajo con algunos expertos en etimología y filología. Sin embargo, podrá entenderla sin ninguna de estas cosas. Reflexionará sobre el matiz exacto en el significado de cada palabra y de cada coma.

Él ha comenzado la carta con “Querida María”. ¿Cuál es el significado exacto de estas palabras? se pregunta. ¿Se abstuvo de decirle “queridísima mía” porque es tímido? ¿Le habrá parecido “Mi querida” demasiado familiar? ¡Caramba, quizá le hubiera dicho “Querida Fulana” a cualquiera! Ahora aparece en su rostro una expresión de preocupación. Pero desaparece en cuanto comienza a pensar acerca de la primera frase. ¡Es seguro que él no le escribiría eso a cualquiera! y así va leyendo su carta, por momentos cabalgando arrobada en una nube y a continuación apocada por la desdicha y el desconcierto.

Ha desatado centenares de preguntas en su mente. Podría citarlas textualmente de memoria. En realidad, lo hará para sí misma durante muchas semanas. “Si todas las personas leyeran la Biblia con una concentración semejante seríamos una raza de gigantes espirituales”.

La Biblia es la carta de amor de Dios para nosotros. Pero si queremos experimentar el anhelo y la intensidad de la joven descrita, tenemos que ver a Dios como nuestro amante.

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