Expresar en público la gracia es algo pequeño pero significa mucho

gabriela sosa comida¿Quieres expresar tu amor por Dios en público? Empieza con pequeños gestos. Diminutos, mejor dicho. Aunque diminuto no significa insignificante. Empieza por bendecir la comida incluso cuando estés en público. Pero no lo hagas como el que hace una declaración, porque no hay nada peor para dar testimonio que alguien haciéndolo por espectáculo. “Oigan, mírenme lo cristiano que soy”…

Bendice la mesa, da las gracias por los alimentos, porque es un privilegio de la vida cristiana dar gracias a Dios y, por las razones que sean, hemos decidido que antes de comer es un buen momento para mostrarse agradecidos.

Bendice la mesa en público porque es un privilegio que hay que disfrutar, en cualquier momento y lugar. Debería ser algo tan natural como estrechar la mano de alguien cuando nos encontramos.

Tal vez hayas pasado por una experiencia similar a ésta: sales a comer con alguien que sabes que es cristiano y cuando llega la comida se produce un momento incómodo cuando no sabes si excusarte para bendecir la mesa o preguntar al otro si la bendecís juntos.

comiendoHe estado con gente que me han dicho —normalmente en tono avergonzado, aunque no siempre— que nunca bendicen la mesa en público. Dicen que no quieren montar una escena o llamar la atención o incluso dejar la fe en ridículo. En mi opinión, lo que quieren es evitar que algún bobo les suelte alguna grosería.

Por tanto, te invito a bendecir la mesa antes de comer, y eso incluye las comidas en los restaurantes.

Si está bien orar en casa antes de la comida, también está bien orar antes de comerte una hamburguesa especial del chef con cebolla caramelizada, queso de cabra y salsa especial de la casa o un costillar con salsa barbacoa en el restaurante argentino o una comida casera en un comedor.

Si haces algo en casa o con otros cristianos y luego temes hacerlo en público, te arriesgas a recibir la reprimenda de Jesús: “A cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos”.

Los cristianos dan las gracias a Dios y, al hacerlo, incluso en un bar o en un restaurante, damos testimonio público de nuestra fe.

Piensa en lo que se pierde cuando te niegas a poner en práctica un diminuto ápice de valor necesario para convertirte en ese tipo excéntrico que ora antes de comer. Estarías renunciando a la oportunidad de ser un pequeño signo de que la fe cristiana es una opción viva y que algunos cristianos en el mundo sí ejercen su fe de verdad. Te niegas —y es una negación, no un fracaso— a plantear un pequeño aunque poderoso cambio en la narrativa secular que casi toda la sociedad acepta y según la cual conforman sus vidas. Pierdes la oportunidad de insertar el cristianismo en el mundo público del que ha sido extraído.

Dar las gracias a Dios antes de empezar a comer es un gesto diminuto, cierto, pero no es un gesto insignificante. Es una forma de decir a la gente que tal vez no sepa nada de Dios o de la Iglesia que existe un mundo donde es natural mostrarse agradecido. Les transmite que conocemos a Alguien a quien podemos dar gracias.

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Somos tus hijos

Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio. 2 Timoteo 1:7 

unnamed (4)Señor, Dios nuestro, nosotros somos tus hijos.

Gracias por escuchar nuestras preocupaciones, queremos recibir ayuda de ti, no de los hombres ni de lo que nosotros pensamos y decimos.

Que se revele tu poder en nuestras vidas.

Anhelamos una nueva era, una era de paz cuando se renueve la gente.

Anhelamos tu día, día en que tu verdad será revelada a toda la humanidad.

Permanece con nosotros y dale a nuestro corazón lo que se quedará con nosotros: el amor de Jesucristo.

Amén.

Feliz el pueblo que sabe alabarte con alegría

Oh Señor, feliz el pueblo que sabe alabarte con alegría y camina alumbrado por tu luz, que en tu nombre se alegra todo el tiempo y se entusiasma por tu rectitud. Sal 89:15-16

centavoQuerido Padre celestial, ¡cuán tiernamente tú has pensado en nosotros! ¡Cuánto bien tú nos permites experimentar una y otra vez! Tanto que nuestros corazones están alegres, y esta noche iremos a descansar llenos de alegría y agradecimiento porque somos tus hijos. Agradecimiento y alegría deben ser nuestro servicio para ti día y noche. Deseamos ser alegres y agradecidos por nuestras vidas. Aun cuando confrontamos horas sombrías, oh Señor y Dios nuestro, estamos llenos de la esperanza que nos trae alegría en el presente, así mismo en el futuro la seguridad de tu salvación. Hoy nos alegramos por lo que tú nos das. Amén.

Bendícenos en nuestro caminar

De cierto, de cierto les digo que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, se queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; pero el que aborrece su vida en este mundo, la guardará para vida eterna. – Jn 12:24-25

hoja-roja

Querido Padre celestial,

Deseamos ser tus hijos y crecer más y más a la vida eterna con todas sus bondades y verdad.

En tu amor a nosotros tus hijos, bendícenos en nuestro caminar aquí en la tierra donde hay gran estrés y tentación.

Guárdanos de ir por el mal camino y permite que todo lo que tú has sembrado en nuestros corazones crezca hacia la perfección, para gloria y honor tuyo.

Que en nuestros corazones exista siempre alegría al entender que nuestra lucha y sufrimiento no son en vano, que podremos disfrutar el fruto de la justicia.

Amén.